Cómo nació este enfoque

Empezamos revisando presupuestos de instalación para conocidos que no sabían si las cifras que les daban tenían sentido técnico. Nos dimos cuenta de un patrón: muchas propuestas se ajustaban más al margen comercial del instalador que al consumo real de la vivienda. A partir de ahí decidimos formalizar ese trabajo como un servicio independiente, separado por completo de la venta de material.

Esa decisión tiene una consecuencia práctica en el día a día: no tenemos ningún acuerdo de distribución con fabricantes de paneles, inversores o baterías. Cuando comparamos opciones, lo hacemos sobre criterios técnicos y de consumo, no sobre catálogos de proveedores.

Equipo de consultores revisando informes de consumo energético en una sala de reuniones

Qué miramos exactamente

Curva de consumo horaria

No basta con saber cuántos kWh consume una vivienda al mes. Necesitamos entender en qué franjas horarias se concentra ese consumo, porque de eso depende si tiene sentido una batería o no.

Características del inmueble

Orientación del tejado o fachada disponible, inclinación, sombras estacionales de edificios o árboles cercanos, y estado de la cubierta si se trata de un edificio antiguo.

Actividad de la pyme

En negocios, revisamos horarios de apertura, maquinaria que consume más energía y variaciones estacionales de actividad, porque cambian por completo el dimensionado razonable.

Marco normativo aplicable

Explicamos, en términos generales, qué trámites administrativos suele implicar cada tipo de instalación, sin sustituir el asesoramiento legal o fiscal específico que cada caso pueda requerir.

Un equipo pequeño, procesos documentados

Dos consultores revisando planos de instalación solar sobre una mesa de oficina

Revisión cruzada de cada informe

Cada evaluación de consumo pasa por una segunda revisión interna antes de presentarse al cliente. No es una garantía de infalibilidad, pero reduce errores de interpretación de datos.

Consultor visitando la fachada de una vivienda junto al propietario para evaluar la orientación disponible

Visitas cuando aportan valor

No todas las evaluaciones requieren una visita presencial. Cuando el espacio disponible es complejo o hay dudas sobre sombras, sí la recomendamos como parte del proceso.

Cuatro principios que seguimos

01

Separación de intereses

El análisis no depende de qué equipo se acabe instalando ni de qué instalador se elija después.

02

Lenguaje sin tecnicismos innecesarios

Explicamos los conceptos técnicos con ejemplos concretos, evitando jerga que dificulte la comprensión.

03

Documentación entregable

Cada cliente recibe un informe escrito con los datos analizados y las opciones consideradas, no solo una conversación.

04

Disponibilidad durante el proceso

Seguimos disponibles para dudas mientras el cliente negocia presupuestos o avanza en trámites, no solo en la primera reunión.

¿Quieres entender cómo aplicaríamos este enfoque a tu caso concreto?

Contactar con nosotros